Con Luisa y conmigo desayunó su
nietecita Elba, una niña preciosa de 2 años y medio a quien sus padres hablan
en ambos idiomas (español y zapoteco), y ambos comprende y
masculla. Su abuela
orgullosamente exclamó: “ésa ya nació chingona...” porque es la primera niña
del pueblo (según la abuela, y es muy posible que sea cierto) que desde tan
pequeña ya sea bilingüe. *
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| Elba, la nietecita bilingüe a sus dos añitos y medio. |
¿Cómo ocurrió esta transformación?En la escuela, los maestros, que antes enseñaban sus clases en español (y por tanto era la escuela el centro en que por primera vez lo escuchaban y aprendían), ahora - por cambios en la política educativa estatal - las enseñan en zapoteco
en su mayor parte, y es en esta lengua en que leen y escriben también. Los padres de familia, sobre todos los más jóvenes y/o los que han vivido en alguna ciudad (sea Oaxaca, el DF o Los Ángeles), desaprueban rotundamente esta práctica, pues creen que la educación de sus hijos está siendo muy afectada y será una barrera para su inserción en una comunidad urbana.
Pero, ¿cómo han reaccionado los niños? ¿cuáles han sido los efectos de la política educativa en la escuela y en la casa en ellos?
¡Pues resulta que los niños están fascinados escribiendo y leyendo en idioma zapoteco mientras escuchan la radio en español! Me encanta ver cómo ríen mientras se ponen de acuerdo en cómo escribirían en español alguna palabra en
zapoteco que pronuncian numerosas veces, con lentitud y delicadeza, decidiendo la escritura acertada para mantener el sonido de lo que hablan. Pequeños traductores e intérpretes que vienen y me tocan la ropa, por ejemplo, pidiéndome que la nombre en xtilha después de enseñarme cómo se dice :)
Al señalar este hecho a los padres (el de que los niños parecen muy contentos aprendiendo zapoteco en la escuela), les pregunto por qué aún así resienten tanto la enseñanza en zapoteco de sus hijos. El problema para los padres
es que quisieran que los niños pronunciaran el castellano sin el acento que captan de sus maestros - que son indígenas zapotecos en su mayoría -; quieren que lo hablen como lo hablan los hispanohablantes de nacimiento... tal cual yo quise que fuera con mis hijos con respecto al inglés: que lo hablaran sin acento, que no sonaran extranjeros, ajenos. Es por eso que ponen el radio a todo volumen apenas llegan los niños a casa: quieren que escuchen las estaciones citadinas y canten al son de canciones en español, que aprendan palabras que no usan en casa, y que hablen entre ellos en español.
En el futuro, les digo, ellos serán maestros de zapoteco y de español, y hablarán ambos idiomas correctísimamente.
* Esto me
resulta muy alentador, el que precisamente una NIÑA sea quien hable ambas
lenguas cuando tantas mujeres en el pueblo eran monolingües hace apenas veinte
años (cosa que noté cuando comencé a venir a la Rinconada: las mujeres digamos
de 40 años en adelante hablaban muy poco o nada de español, lo cual hacía muy
difícil la comunicación). Ahora, incluso aquéllas que entonces apenas lo
hablaban, lo hablan hoy bastante bien... aunque en algunos casos (por causas
que no tengo en claro todavía) esas mismas mujeres (Estela y Agustina son
buenos ejemplos) simulan hablar únicamente zapoteco y hacen como que comprenden
español pero no lo hablan sólo cuando están en presencia de sus maridos… sin
embargo, al estar a solas conmigo lo hablan sin dificultades (algo que se
cuidaron mucho de dejarme ver hasta hace unos días, en que haciendo yo
exactamente no sé qué empecé aparentemente a ganarme su confianza)

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