domingo, 23 de junio de 2013

La lengua en la escuela y en familia

Con Luisa y conmigo desayunó su nietecita Elba, una niña preciosa de 2 años y medio a quien sus padres hablan en ambos idiomas (español y zapoteco), y ambos comprende y masculla.  Su abuela orgullosamente exclamó: “ésa ya nació chingona...” porque es la primera niña del pueblo (según la abuela, y es muy posible que sea cierto) que desde tan pequeña ya sea bilingüe. *

Elba, la nietecita bilingüe a sus dos añitos y medio.
Cuando vine la primera vez, los niños que aún no iban a la escuela, al igual que sus madres  apenas sabían unas palabras de español. Ahora que he vuelto encuentro que la mayoría lo habla, o al menos lo comprende perfectamente desde los cuatro o cinco añitos.  Al preguntar y observar buscando la causa posible de este cambio, algunas cosas llaman mi atención: los padres les hablan a sus hijos en español (cosa que me sorprendió al principio, pues en mi recuerdo en familia ellos siempre se hablaban en su lengua),tienen el radio de casa sintonizado en estaciones en español, e incluso hacen todo lo posible por enviarlos a estudiar la secundaria a la ciudad en vez de a la secundaria de Yagila (la cabecera municipal) para que aprendan el idioma "bien" (es decir, sin acento). 

¿Cómo ocurrió esta transformación?En la escuela, los maestros, que antes enseñaban sus clases en español (y por tanto era la escuela el centro en que por primera vez lo escuchaban y aprendían), ahora - por cambios en la política educativa estatal - las enseñan en zapoteco en su mayor parte, y es en esta lengua en que leen y escriben también. Los padres de familia, sobre todos los más jóvenes y/o los que han vivido en alguna ciudad (sea Oaxaca, el DF o Los Ángeles), desaprueban rotundamente esta práctica, pues creen que la educación de sus hijos está siendo muy afectada y será una barrera para su inserción en una comunidad urbana. 

Pero, ¿cómo han reaccionado los niños? ¿cuáles han sido los efectos de la política educativa en la escuela y en la casa en ellos?

¡Pues resulta que los niños están fascinados escribiendo y leyendo en idioma zapoteco mientras escuchan la radio en español! Me encanta ver cómo ríen mientras se ponen de acuerdo en cómo escribirían en español alguna palabra en zapoteco que pronuncian numerosas veces, con lentitud y delicadeza, decidiendo la escritura acertada para mantener el sonido de lo que hablan. Pequeños traductores e intérpretes que vienen y me tocan la ropa, por ejemplo, pidiéndome que la nombre en xtilha después de enseñarme cómo se dice :)

Al señalar este hecho a los padres (el de que los niños parecen muy contentos aprendiendo zapoteco en la escuela), les pregunto por qué aún así resienten tanto la enseñanza en zapoteco de sus hijos. El problema para los padres es que quisieran que los niños pronunciaran el castellano sin el acento que captan de sus maestros - que son indígenas zapotecos en su mayoría -; quieren que lo hablen como lo hablan los hispanohablantes de nacimiento...  tal cual yo quise que fuera con mis hijos con respecto al inglés: que lo hablaran sin acento, que no sonaran extranjeros, ajenos. Es por eso que ponen el radio a todo volumen apenas llegan los niños a casa: quieren que escuchen las estaciones citadinas y canten al son de canciones en español, que aprendan palabras que no usan en casa, y que hablen entre ellos en español.

En el futuro, les digo, ellos serán maestros de zapoteco y de español, y hablarán ambos idiomas correctísimamente. 


* Esto me resulta muy alentador, el que precisamente una NIÑA sea quien hable ambas lenguas cuando tantas mujeres en el pueblo eran monolingües hace apenas veinte años (cosa que noté cuando comencé a venir a la Rinconada: las mujeres digamos de 40 años en adelante hablaban muy poco o nada de español, lo cual hacía muy difícil la comunicación). Ahora, incluso aquéllas que entonces apenas lo hablaban, lo hablan hoy bastante bien... aunque en algunos casos (por causas que no tengo en claro todavía) esas mismas mujeres (Estela y Agustina son buenos ejemplos) simulan hablar únicamente zapoteco y hacen como que comprenden español pero no lo hablan sólo cuando están en presencia de sus maridos… sin embargo, al estar a solas conmigo lo hablan sin dificultades (algo que se cuidaron mucho de dejarme ver hasta hace unos días, en que haciendo yo exactamente no sé qué empecé aparentemente a ganarme su confianza)

Una situación extraña...

De acuerdo con el sistema de usos y costumbres tradicional indígena, los hombres mayores de edad pasan por varios o todos los cargos comunitarios para aprender la función de cada uno de éstos; deben cumplir con el tequio que les sea encomendado en cualquier ocasión, y dar todas las aportaciones que de ellos se requieran:

"La demanda de los “usos y costumbres” significa que los municipios indígenas oaxaqueños se rijan por un sistema cultural propio, que implica primero la elección de las autoridades del municipio por medio de la asamblea, es decir, en forma directa, unánime y pública; segundo, que los candidatos que entran en el “nombramiento”, como suelen denominar a la elección, deben cubrir ciertos requisitos como el “prestigio” (tener buenos antecedentes de cumplimiento y responsabilidad en la comunidad), la “capacidad de servicio” y el seguimiento del escalafón..."

Entre los trabajos de tequio, las aportaciones debidas, y los cargos se encuentran los que tienen que ver con la iglesia (católica), y esto ha causado fricciones serias con un grupo de cristianos protestantes, quienes (evidente -y justamente, en mi opinión-) se niegan a servir en tales funciones (como fiscales, mayordomos, etc.), a hacer tequio y dar aportaciones si éstos tienen que ver en forma alguna con prácticas eminentemente católicas (como la fiesta patronal del 15 de agosto, por ejemplo, o reparaciones en el templo, etc.).  Recientemente ha aparecido un grupo protestante (pentecostal) que hasta ahora ha aceptado y cumplido con dichas costumbres, de tal modo que dos ciudadanos pertenecientes a esta religión sirven actualmente en cargos en el templo católico, a su pesar y el de la comunidad (sin embargo, la tradición del rotarse todos los cargos se cumple). Una situación extraña. 

Recuerdo que cuando vinimos  las primeras veces, era fácil percibir un rechazo rotundo de los católicos contra el brote incipiente entonces de un grupo protestante (el que ahora se niega a participar en el sistema de usos y costumbres en lo que a la iglesia católica se refiere).  En esos días, al ver pasar a alguno de los ex-católicos, la gente los señalaba y decía “ése no es comunidad”.  Ahora, noto, los católicos hablan con mucha mayor naturalidad de que fulano o zutano “se convirtió”, “asiste a otro templo”, o eufemismos similares.  Casi parecen justificarlos cuando traen a colación el hecho de que los actuales catequistas y el cura párroco han relajado mucho su celo misionero...  

Escriben Alicia Barabas y Miguel Bartolomé en Etnicidad y pluralismo cultural: la dinámica étnica en Oaxaca. INAH, 1986, México D.F.

A nuestro entender, mucho más pertinente resulta comprender por qué los protestantes encuentran un espacio en las comunidades étnicas no sólo de Oaxaca sino de todo el mundo. Una de las respuestas más obvias es que cubren un vacío que el catolicismo no ha sabido llenar. La aceptación del protestantismo constituye una abierta actitud contestataria frente a la religión católica, que fuera y todavía es representante de un poder externo a la comunidad... (p. 41)


Con respecto a la comunidad católica, hay ciertos roces entre ellos debido a que la generación anterior añora los tiempos en que los catequistas y celebradores de la Palabra eran enviados a Oaxaca por tres meses a cursos en que los preparaban para dichos oficios, y se quejan de que los actuales en el puesto (jóvenes) están improvisando las prácticas y perdiendo la solemnidad de antaño...  Los nuevos catequistas acusan a su vez a los viejos de haber expoliado al templo de algunos materiales que fueron donados por párrocos anteriores para la comunidad, no para los catequistas específicamente (cosa que los acusados niegan categóricamente).  Lo que yo he observado es que - a ojos vistas- el templo está en un estado de deterioro y abandono, que sólo se abre de vez en cuando (el domingo pasado la comunidad se quedó esperando la Celebración de la Palabra que no se llevó a cabo porque el oficiante se fue con la rondalla a la fiesta de Yagallo), y no quiero caer en la tentación de sacar conclusiones fáciles, pero... pareciera que este daño en su apariencia y estructura deja ver el estado de la Iglesia Católica entre sus fieles)