sábado, 4 de mayo de 2013

Daniel, Agustina y sus hijos


Daniel, Agustina y sus hijos


De vuelta del río nos detuvimos en casa de Daniel, quien nos invitó a pasar y tomar un café y comer frijoles y tortillas. 

Daniel, casado con Agustina, era el principal catequista del pueblo cuando fuimos por primera vez en 1979. 

Entonces solamente tenía cuatro hijos: Estela, la mayor, que al siguiente año se casó con un músico de la banda (ambos tenían diecisiete años cuando se casaron), 




el primer hijo varón, Domingo (entonces de seis años): 


Facundo (de cuatro… el que años después se hizo soldado y murió en un enfrentamiento en Chiapas), y Mateo, un nene de dos añitos que era una ternura mocosa y dulce corriendo descalzo detrás de sus hermanos.


Esta familia era quien nos hospedaba, compartiendo el cuarto grande donde todos dormían y donde nosotros tendíamos nuestras bolsas de dormir sobre petates o periódicos. Agustina reía mucho tapándose la boca al hacerlo, y no hablaba sino zapoteco. Daniel solamente platicaba con los chicos del grupo, ignorándonos a las mujeres la mayor parte de las veces. Estela, la hija, al igual que su mamá, reía todo el tiempo pero hablaba poco con nosotras, las chicas del grupo. Era por eso que con quienes jalábamos todo el día, de arriba para abajo, era con Domingo, Facundo y Mateo. Ellos eran nuestros pequeños guías, y Domingo muchas veces funcionaba como nuestro intérprete pues, al ir ya a la escuela primaria, hablaba castellano sin problemas.


Cuando en la primavera de 1988 visitamos Santa María después de varios años de no hacerlo, conocimos a la siguiente “camada”: otros tres niñitos, pero no tuvimos con ellos el mismo contacto cercano que habíamos tenido con los primeros… tal vez porque entonces ya teníamos a nuestros propios hijos, y el estar pendiente de ellos nos impidió acercarnos de la manera en que lo hacíamos cuando íbamos solteros, a los niñitos del pueblo.

Con Daniel, Agustina y los tres hijos menores (de 23, 17 y 15 años respectivamente), ahora vive tambiénla mamá de Agustina porque hace tres años (curiosamente nadie recuerda cuántos exactamente) murió su marido y quedó sola. Con ellos, temporalmente, están Domingo (quien emigró a California por unos años y volvió no hace mucho con su mujer, hoy su esposa -no nativa de Zoogochí-) y la pequeña hija de ambos. Nos cuentan muy emocionados que Domingo está terminando de construir su casa allá abajo, cerca de la escuela, en estos días.

Hablamos poco con Daniel y Agustina. Igual que antes, son reservados. Para mí, además, es un poco difícil  charlar con ellos porque no dejan de hablar de Raúl y preguntarme sobre él (aunque ya les he dicho que nos divorciamos hace años), y continúan mencionándolo. Para terminar con esta incómoda situación, fríamente dije: "Bueno, yo he vuelto, ¿ha vuelto él? Cuando lo vean, si es que alguna vez viene de visita, le preguntan todo directamente a él porque nosotros ya no tenemos prácticamente ningún contacto".

Qué feo, ya sé, pero... ¿qué podía hacer o decir? (Espero que no se hayan ofendido).

No hay comentarios:

Publicar un comentario