Mientras comíamos Esperanza, su hija, Olga y yo, la primera me habló de la organización de mujeres sobre la que tanto en estos días escucho….
Ayer, Alicia (la chica de la tienda, nuera del cacique del pueblo) me dijo que el proyecto de las mujeres que por ahora trabajan criando pollos será un fracaso. Le pregunté por qué piensa que no funcionará, y respondió que porque es un proyecto “de puras pinches viejas”, en el que por tanto no hay nadie que pueda organizarlas bien, que todas “se hacen bolas solas”, que hay muchos chismes y pleitos entre ellas…
Cuando durante la comida le pregunté a Esperanza qué piensa sobre el proyecto, me dijo que no resulta puesto que los pollos fácilmente se mueren, y así se pierde todo el dinero que las socias habían puesto. Le pregunté si no pensaba que lo van a recuperar en algún momento, y ella enfáticamente me respondió que no, que no se verá de vuelta ese capital porque es para que las delegadas vayan a sus reuniones en Oaxaca, “para que se paseen y conozcan”. Por eso, dice, cuando se dio cuenta de esto, ella que estaba al principio con el grupo decidió abandonarlo porque ya no quiere seguir perdiendo dinero.
Las razones de Alicia y de Esperanza son diferentes, pero el resultado al fin y al cabo es el mismo: su no participación en un programa para el bien común. Para Alicia, que no tiene problemas económicos, el motivo por el cual el proyecto será un fracaso no es financiero, sino de liderazgo, mientras que para Esperanza será un chasco porque hay una pérdida de dinero importante.
En lo que sí Alica y Esperanza, por separado, coinciden es en un punto: los pollos se están muriendo porque – según ellas - seguramente ya vienen enfermos… Y tal creencia es fruto de ciertas suspicacias que están creando un clima de acusación velada: dejan caer la noción de que a lo mejor Clara los compró ya enfermos a propósito, para curarlos ella misma, "como ella sabe cómo tratarlos y tiene las vacunas y las medicinas..." Como quien no quiere la cosa lo que en realidad están diciendo de ladito es que la cría de pollos es un negocio redondo para Clara...
Ante tales imputaciones – amparadas bajo el “a lo mejor”, el “tal vez”, etc. - les pregunté a ambas (por separado) si ya se ha dado la ocasión de que Clara cure alguno(s) de esos pollos que supuestamente llegan infectados, y ambas respondieron evasivamente que no saben, pero que podría ser el caso.
En este pueblo pequeño, el “podría ser” condenatorio tiene el peso de un cerillo encendido en medio de un bosque pequeño… Me preocupo mucho por Clara y todos los proyectos venideros.
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